La primera, unos paños que encontré, más antiguos que mi madre, en los que tunee un par de corazones. Encima del baúl, como elemento decorativo, quedan absolutamente coquetos.
Más corazones.
Realicé un camino de mesa. De corazones, claro está.
detalles
Y es que pondría corazones por todos lados. Una adicción como otra. Eso si, prometo segunda parte.
Hasta pronto!
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